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En una ciudad como Paris,
donde el doblar de cada esquina muestra un edificio
maravilloso, una plaza encantadora, o simplemente una
sorpresa agradable, resulta difícil quedarse con algo en
especial, la grandeza de la Torre
Eiffel, la imponente elegancia de Notre-Dame, el
lujo de la Opera de
Garnier... o... Montmartre.
Montmartre es el barrio más
bohemio de París y el que tiene más encanto, y es que
por algo Montmartre es el barrio mas pintado de París, y
por algo sus tiendas de recuerdos están plagadas de
fotografías en blanco y negro de sus interminables
escaleras.
En una ciudad más bien
llana como es París, simplemente la geografía de
Montmartre ya llama de por sí la atención, ya que se
encuentra situado en una colina en la zona norte de la
ciudad, coronado por el imponente y simplemente
espectacular Sagrado Corazón.
El Sagrado Corazón
La construcción de la Basílica del
Sagrado Corazón de París comenzó allá por 1873,
momento en que Francia estaba sumida en multitud de
problemas (guerra con Alemania, hambrunas, etc..), en
cuyos orígenes se veía a un castigo de Dios, fruto de
las malas relaciones que Francia tenía en la época con
el Vaticano.
Por ello surgió la idea de construir un
templo para apaciguar las iras divinas, templo que se
decidió estuviese situado en lo alto de la colina de
Montmartre, y que en 1919, pasó de ser iglesia a
convertirse en Basílica, status que mantiene en la
actualidad, siendo destino de peregrinaciones y sobretodo
actualmente cita ineludible para los millones de personas
que cada año visitan Paris, que quedan prendados de la
magia de Montmartre y de su inigualable vista.
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